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Propuestas arriesgadas para los más atrevidos

El otoño asoma la cabeza y con él la temida rutina. ¿Qué podemos hacer para romper el ritmo? Os ponemos algunos ejemplos para subir los niveles de adrenalina.

¿Te imaginas jugar a voleibol pero utilizando la cabeza y los pies? Esta modalidad “futbolera” es el Sepak Takraw y es originario del sudeste asiático. Lo mejor de este deporte son las peripecias que realizan los jugadores que lo practican. Los seguidores pueden disfrutar de un espectáculo propio de una actuación acrobática.

Actualmente existen ligas y partidos entre selecciones en el continente asiático. Como que una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis un vídeo que recoge los mejores momentos del partido entre Filipinas y Singapur que se jugó este verano:

Si lo que te apetece es subirte a las alturas, lo tuyo es el Portaledge. Esta modalidad de acampada vertical es la solución perfecta para escalar paredes de mucha altura. Bastan 15 minutos para montar su estructura y poder estirarse a descansar mientras se disfruta de unas vistas espectaculares.

La primera vez que se utilizó fue en la roca de El Capitán, en el Parque Nacional de Yosemite, en California. ¡Una opción perfecta para los adictos a las emociones fuertes!

Otra de las opciones para desconectar es sumergirse en plena naturaleza. ¿Qué te parece hacer un recorrido por el antiguo imperio mongol? Este es la ruta que plantea la carrera Mongol Derby. Más de 1.000 km a lomo de un caballo por la estepa de Mongolia. Durante las diferentes etapas, los participantes hacen noche con familias de pastores nómadas locales, acampando bajo las estrellas.

Se considera la competición de caballo más dura del mundo. Una experiencia que lleva al extremo cuerpo y mente. Tanto es así, que hay que pasar unas pruebas físicas y psicológicas para ser aceptado en la carrera.

Pero si lo que realmente buscas es una explosión de adrenalina, empieza a entrenar… ¡Para saltar por los aires! Jennifer Schneider es la única mujer bala de los Estados Unidos. Durante su espectáculo, Jennifer sale disparada a unos 17 metros de altura, recorriendo una distancia de 38 metros aproximadamente.

Aunque la idea puede parecer alocada, se necesitan varios cálculos matemáticos para que el salto sea seguro. El cañón que se utiliza para la propulsión también requiere de un mantenimiento exhaustivo. En la actualidad sólo 7 personas se dedican a esta práctica.

Foto: The Adventurists